Todo sobre el Ayuno

Lo que conocemos como el Ayuno de Daniel es una práctica que tuvo sus inicios a principios del siglo XXI en los Estados Unidos. Impulsado por pastores cristianos, muchas iglesias se preparan para ayunar durante el mes de enero de cada año. Hoy día, miles de cristianos alrededor del mundo, imitan al profeta Daniel cuando dispuso en su corazón abstenerse de algunos alimentos por cierto número de días. El capítulo 1 del libro nos dice que durante 10 días Daniel y sus tres amigos comieron únicamente frutas y vegetales y bebieron agua.

Luego de ese tiempo, los cuatro presentaron un semblante más saludable, comparado con aquellos que comieron de los alimentos preparados para el rey de Babilonia. También en el capítulo 10, dice que Daniel ayunó por tres semanas "como si estuviera de luto". Durante ese tiempo, Daniel no
comió nada especial, ni probó carne ni vino, ni usó ningún perfume.

Aprendemos en estos dos pasajes que al abstenernos de ciertos alimentos, ciertamente Dios nos acerca más a Él y puede ayudarnos a aclarar nuestra mente y darnos una mejor perspectiva ante ciertas circunstancias. Debemos tener en cuenta que no es lo que comemos o lo que dejamos de comer lo que provoca cambios, sino nuestra obediencia y sumisión a Dios.



Tipos de Ayuno

Ayuno Total:

Es a base de líquidos, evitando consumir:
- leche, que por su contenido de proteínas pone en funcionamiento el sistema digestivo;
- café o té, porque son estimulantes y pueden resultar nocivos durante el ayuno.
- alcohol
- bebidas ácidas, como jugo de toronja, naranja, tomate
- sodas, por su alto contenido de azúcar, cafeína, colorantes y químicos.

Puede hacerse por un período corto de tiempo, y se recomienda consultar con un médico antes y durante el ayuno.

 

Ayuno Parcial:

Como en el Ayuno de Daniel, se pueden consumir toda clase de frutas
y vegetales, legumbres, nueces y semillas. Puedes hacerlo por 3, 10, 15 o 21 días. 

Renovación

Si buscas renovación espiritual, mejorar tu salud, así como tener el enfoque y la visión necesarios para interceder por tu iglesia o ministerio, el ayuno puede ayudarte. Dios derramará su Santo Espíritu y te capacitará para enfocarte en tu objetivo.


Dios ha dejado el ayuno como instrumento para romper adicciones (al azúcar, por ejemplo), aunque el propósito esencial es espiritual y para dominar la carne. Es por ello que los cambios que debes  hacer en tu alimentación durante el ayuno, aunque parezcan difíciles, quedan en un segundo plano cuando comienzas a experimentar los beneficios en tu cuerpo, alma y espíritu

El ayuno te acercará más a Dios, conocerás mucho más de Jesucristo y experimentarás el poder del  Espíritu Santo obrando en tu interior.

La combinación de ayuno, oración, y lectura de la Biblia, contribuirá para que tengas una vida más saludable.

El ayuno sirve, en el plano físico, para eliminar toxinas del cuerpo, cuando reduces el consumo de comida chatarra o procesada. 


La intención correcta para ayunar debe buscarse en la presencia de Dios, con un corazón humilde, obediencia y agradecimiento, así como la seguridad de terminarlo efectivamente. 

 

Ayunar es una forma de adorar. Le mostramos a Dios que deseamos cuidar el templo del Espíritu Santo, nuestro cuerpo, así como el alma y espíritu, para honrarle y darle gloria solamente a Él.

Cuerpo, Alma y Espíritu

Ayunar te ayudará a obtener grandes beneficios físicos y espirituales. Te acercará más a Dios, te revelará Su voluntad y crecerás en la fe, mientras mejoras tus hábitos alimentarios, tu salud, emociones y tu caminar con Cristo.

Cuerpo:

Al cambiar nuestros hábitos de alimentación, tu cuerpo se afecta. Es un período de desintoxicación y por lo mismo pueden aparecer algunos síntomas, como dolor de cabeza, piernas, cansancio, pérdida de peso. 

Con el ayuno entrarás una manera de prevenir enfermedades y obtener más energía y salud. Estudios médicos demuestran que el ayuno puede ayudar a regenerar los órganos, a reducir inflamación, a prevenir enfermedades, y también a normalizar la presión sanguínea.  A nivel de la psique, ayunar nos ayuda a enfocarnos mejor y aumentar nuestra habilidad para encontrar solución a problemas cotidianos.


Alma:

El alma es la base de las emociones, el intelecto, personalidad, y voluntad. Es donde experimentas "dolores de hambre", frustraciones, ira o enojo, felicidad y la alegría.

Durante el ayuno el alma querrá rebelarse contra los cambios dramáticos de tu dieta, pero vencer esos deseos es una de las lecciones más importantes del ayuno. Si tienes presente para Quién estás sacrificando ciertos alimentos y pasatiempos, te será más fácil sobrellevar esos momentos de debilidad.

 

Espiritu:

Es la parte del ser que "nace de nuevo" y vive en Dios a través de Jesús, en donde mora el Espíritu Santo y te permite someterte a Dios. 

Durante el ayuno, debemos "hacer" responsable a tu espíritu tanto del cuerpo como del alma, para alcanzar dominio propio, fortalecer el carácter y vencer el hambre y la tentación cuando quieras darte por vencido.


El ayuno conlleva un objetivo espiritual. De ahí la importancia de dedicar tiempo a la oración, al estudio de la Biblia, y a la meditación de la palabra de Dios.